Vale que 33 minutos sea una joya.
Vale que Los últimos destellos de Kobol esté genial.
Vale que Día de votaciones me encante.
Pero desde siempre he tenido cierta debilidad por Seis grados de separación, me parece un episodio graciosísimo y a la vez tremendo, con esa paranoia que se gastan todos los personajes: Sobre todo Roslin, que aquí ya empieza a dejar ver su lado más hipócrita cuando le suelta a Baltar eso de "siempre supe que era usted un traidor". Pues hija, no haber dependido de él cuando te convenía...