{Es 2 de Diciembre u.u ¡lo siendo!}
Los dias en que Eloise despertaba temprano había algo que le encantaba hacer, era sencillo y sin mayor importancia para cualquier otro compañero, pero para la delgada y poco interesante hufflepuff era importante y eso era caminar libre por los pasillo.
Cuando pasas la mayor parte de tu tiempo arrancando de la misma gente de siempre que se entretiene con tus diferencias, tu ropa ajada, tu apopularidad, es muy fácil valorar un pasillo vació para ir por ahí brincando. Si que eso hacía Eloise cuando nadie la veía, dejaba a un lado su típico semblante rudo y de pocos amigos y se iba brincando por la mitad de los pasillos mientras que cantaba el himno de la institución.
-…enséñanos algo por favor, aunque seamos…- iba distraída por el pasillo del primer piso moviendo de un lado a otro una bolsa con comida de su desayuno para el perro del guarda bosques. Todo lo que no comía se lo daba y eso era bastante decir.
Cuando dobló el último pasillo se encontré de frente con el celador que la saludo con esa amabilidad que ella apreciaba, un gruñido salido de su estómago era que andaba de buen humor, si que simplemente siguió y salió del Castillo.
La puerta de roble pesaba y era demasiado delgada como para sobrevivir si un troll la aplastaba, seguramente si seguía así Timothy nunca la vería como miraba a Lauren Koppel, con esas curvas que a los chicos babosos de ese colegio le gustaban, tenía lindos ojos y su pelo era oscuro como la moda lo indicaba según las chicas que iban por los pasillos dando molestos grititos de fanatismo, esos mismo pitos de voz salían cuando pasaba James Potter, esa manada de Ravenclaw junto a los de gryffindor y tambien el muchacho que corría desnudo.
Ellas no tenían cerebro y ella menos porque si quizas tuviera un poco podría ocuparlo para sacar esas malos pensamientos hacia Koppel y compartir a Timothy al fin, pero eso era pedir demasiado. Al final no se había dado cuenta como había llegado a bordear al bosque prohibido y no pudo obviar lo que sus grandes ojos azules veían.
Que mas podía esperar si era sábado por la mañana, un cuerpo de dudosa procedencia yacía tirado dentro de un tronco y solo asomaban los pies, habían botellas, una pequeña fogata e indicios de que la noche anterior pasaron muchas cosas desconocidas para ella.
De partida su mente siniestra quiso seguir ya que era raro que alguien hubiese echo algo por ella si Eloise hubiese estado dentro de ese tronco, pero sintió las bajas temperaturas de diciembre y esa picazón de culpabilidad la hizo reaccionar, si que se agachó para mirar en su interior y no vio nada reconocible.
En su interior quería rogar que no fuera una Slytherin malvado porque seguro ella terminaba dentro del tronco, pero se arriesgó moviéndole el pie al desconocido.
-Tu…muchach…- la persona se movió y ella dio un paso atrás.